La pediculosis (piojos) es un problema muy serio de salud

* La ciencia de las plantas y sus beneficios en la cura de la pediculosis.

Por Héctor Trejo S.

En las culturas precolombinas, hablar de la herbolaria era remontarse a una tradición medicinal heredada por los ancestros. Esa costumbre trascendió el tiempo y se convirtió en un elemento apto para la salud y la investigación.

En este resquicio, difícil de asimilar, pero necesario de comprender, apareció María Teresa Delgadillo Olguín, egresada de la primera generación de Técnico Superior Universitario en Biotecnología de la Universidad Tecnológica de Tecámac (UTTECAMAC), quien transformó la magia en ciencia con el estudio metódico y probatorio de la herbolaria.

María Teresa estudió la secundaria y el bachillerato en sistema abierto, aunque siempre tuvo el objetivo de especializarse en plantas medicinales y por ello dio con la UTTECAMAC, pues la carrera le permitiría encaminarse al estudio de la herbolaria desde una perspectiva científica, así llegó a la conclusión de que, “aquí yo me enfocaría a lo que quiero hacer”.Valiéndose del método científico y con el propósito de titularse en su carrera, elaboró un champú, para ayudar a los niños de kínderes, primarias y secundarias de la zona de San Juan Teotihuacán con pediculosis, el cual fue encargado por las autoridades de la UTTECAMAC, con el fin de cumplimentar su estancia profesional.

“La pediculosis es una enfermedad, esta enfermedad causa muchas otras enfermedades. Muchas veces puede llegar al médico el niño ardiendo en fiebre, la cual se conoce como fiebre de trinchera, que provoca serios trastornos de salud”.

“El trabajo comenzó por el reconocimiento de los ácaros (el piojo y la liendre)”, posteriormente, la presidenta municipal de aquella época (1998), nos llevó a las escuelas que tenían focalizadas como las de mayor incidencia pediculosis (problemas de piojos), “que en realidad eran prácticamente todas”.

Luego de ese diagnóstico había que plantear una solución y por ello acudió a la herbolaria.“Siempre me he dedicado a las plantas medicinales y por ello fue más sencillo elegir tres, de las cuales me tuve que decidir por el epazote de zorrillo (Chenopodium glaucum), pues se trata de una planta mexicana conocida y que se da todo el año”, aunque de cualquier manera se debía realizar la investigación de toxicidad para ese producto como parte del proceso científico a seguir.

En el transcurso de la investigación participaron conjuntamente diversas universidades. “Comenzamos en la UTTECAMAC, que es donde se origina la investigación, después fuimos a la Universidad de Chapingo, para que nos identificaran estos ácaros, después fuimos a la (Universidad) Metropolitana para que nos identificaran la toxicidad del producto y de todo lo que íbamos conformando”.

Cuando avanzaron con la investigación, se dieron cuenta de que era una de las plantas más tóxicas (epazote de zorrillo), “aunque podíamos quitarle esa toxicidad para poder trabajar con ella”.En la época en que estudió, no existía laboratorio en la Universidad “pero hacíamos nuestras investigaciones, aportándole ingenio y creatividad para conseguir nuestros objetivos”.

Así pues, luego de muchos procesos, la investigación rindió frutos, con la creación del producto, que al principio era incoloro e inodoro, solo buscaba cumplir con la función para la que fue creado, eliminar a los piojos y las liendres.

La experiencia como investigadora, le trajo grandes satisfacciones, pues comenta que fue “maravilloso” ver como a los primeros niños que se les aplicó el champú, se les enjuagó el cabello en una tina, acto seguido “colamos esa agua, los secamos con toalla blanca, para darnos cuenta si estaban ahí los piojos. Muchos piojos llegaron a quedar muertos en las toallas, otros vivos pero muriendo”.

La investigación y el producto que generó habían sido un éxito rotundo. Como ningún producto en el mercado, había eliminado piojos y liendres a la vista de todos y de manera rápida, “se dieron cuenta de que en 5 segundos, este producto mataba los piojos”, dijo la biotecnóloga.

La patente se otorgó a María Teresa Delgadillo Olguín como “insecticida y bactericida”, aunque también cumple con las veces de fungicida no tóxico. De este producto se derivó “otro champú que es para tratamiento de herpes, sarna, soriasis, escoriasis, dermatitis y lavar heridas”, también llamado Bioasis.

Finalmente se generó toda una línea de productos naturales, con los que hoy cuenta la Biotecnóloga y licenciada en Nutrición María Teresa Delgadillo, algunos de los cuales se comercializan en diversas tiendas naturistas del país, otros más en su consultorio ubicado en el municipio de Coacalco, Estado de México.

Además de sus productos, María Teresa sigue realizando investigación sobre plantas útiles para restablecer la salud, con proyectos sobre elementos naturales nutritivos para personas con cáncer y diabetes, tema de otro reportaje.

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