Por Héctor Trejo S.

Más allá de momentos en que la ficción rebasa la realidad, como en el caso de la alemana, Hilda Kruger, quien trabajó en diversos filmes mexicanos entre los que destaca “Casa de mujeres” (1942), “Bartolo toca la flauta” (1945) y “El que se murió de amor” (1945), entre otras, que fue tristemente célebre por su relación de espionaje con el gobierno Nazi en el momento de la Segunda guerra Mundial.

La actriz, venía de un ligero fracaso en Hollywood, lugar donde había llegado luego de separarse de su esposo, en busca de la gloria histriónica. En la cuna del séptimo arte no fue aceptada por sus notorios rasgos alemanes y por no hablar un inglés fluido.

Poco después, Kruger llegó a México en busca de nacionalidad y residencia, aunque consiguió mucho más, acercándose a la clase poderosa del país y accediendo por consecuencia, a la industria del séptimo arte.

Como menciona Juan Alberto Cedillo en su libro sobre la presencia nazi en nuestro país, “Hilda Kruger vino a México precisamente para consolidar la red de espionaje nazi y ampliar el tejido de intereses políticos, afianzando las relaciones entre los hombres del Tercer Reich y un importante sector de los políticos…”

Pero dejando de lado este hecho sin precedentes, comencemos con el recuento del cine de espías realizado por nuestra industria cinematográfica.

Sin lugar a dudas, el más famoso de los espías del cine mexicano es Santo, el enmascarado de plata, quien fuera en la vida real Rodolfo Guzmán Huerta, personaje que tuvo que pasar por un sinfín de conflictos internacionales en su múltiples filmes, apoyados en argumentos inverosímiles y con súper computadoras que abarcaban toda la pared de un foro, llenas de foquitos, botones y palancas.

Apartándose un poco de la esencia del cine del Santo, que en su mayoría enfrentaba a entes de otros planetas, de otras épocas y de otros planos físicos, la primera cinta en la que se viste con el traje de espía es “Santo contra el Rey del Crimen” (1961), película en la que se enfrenta a un líder de la delincuencia y apoyado por la Interpol desmantela a esa célula criminal.

El filme, fue dirigido por Federico Curiel, apoyado en el guión de Antonio Orellana y Fernando Osés, donde narra como el personaje Beto descubre que su padre fue alguna vez “Santo el Enmascarado de Plata”, ahora es su turno de tomar la máscara para hacer frente a todo mal y luchar contra el rey del crimen, tal como lo explica el cartel de la película.

A lo largo de 86 minutos, Santo engalana la pantalla, al lado de Fernando Casanova (Fernando), Ana Bertha Lepe (Virginia) y Roberto Ramírez mejor conocido como Beto el Boticario, contándonos una historia fácilmente digerible, para toda la familia, que por momentos se vuelve simplista y predecible, pero que aporta su granito de arena a la conformación de ese cine mexicano de espías y espionaje.

Para 1967, se presenta al público, la cinta de Santo el enmascarado de plata, más representativa del género de espías, “Operación 67”, dirigida por René Cardona y René Cardona Jr.

En la cinta, se narra la historia de una organización internacional de delincuentes que se establecen para sus fechorías en América Latina, cuyo modus operandi es la fabricación de billetes falsos para colapsar la economía mundial. Para beneplácito de la humanidad, se encuentra disponible Santo y su amigo Jorge Rubio –con quien trabajara y diversos filmes – para trabajar bajo las órdenes de la Interpol y conseguir el declive de los malhechores internacionales.

El papel de espía internacional le da a Santo un toque peculiar en este filme, pues se convierte en el eje conductor de todo el argumento.

Un detalle más que interesante de este y el anterior largometraje del enmascarado de plata son la envolvente y dinámica música, que corrieron a cargo de Enrico C. Cabiati en ambas producciones. Finalmente, la fotografía de esta cinta fue realizada por Fernando Colín y Raúl Domínguez.

Esta cinta, junto con “El tesoro de Moctezuma” que nada tiene que ver con el cine de espías, fue un parteaguas en la imagen del Santo, así como en la estética y escenografía que usaría en sus siguientes películas.

“A partir de ese momento en Enmascarado de Plata ascendía en la escala social (…) contaba con departamento de lujo, su laboratorio se modernizó y dejó las capas y las mallas por los sacos sport y los suéteres de cuello de tortuga, sin que le faltara su auto deportivo al estilo de James Bond” , tal como lo exigía el personaje, cada vez más estilizado.

Otro filme de El Santo, por demás curioso, pero que por sus características debe ser catalogado dentro de las películas mexicanas de espías es “Santo contra Capulina” (1968), dirigida por René Cardona y con guión de Alfredo Zacarías. Tal como suena podría considerarse como una tomada de pelo, sin embargo, el argumento de esta cinta inmiscuye al cómico de manera determinante en el resultado final.

Se trata de una película en la que Capulina trabaja como velador bonachón de un almacén de correos –el mismo personaje unidimensional y poco gracioso que siempre lo caracterizó. En un asalto a dicho lugar, los ladrones se llevan objetos de cerámica, lo cual llama la atención de El Santo, quien se acerca a investigar, para descubrir que se trata de una banda de traficantes de diamantes.

Capulina, cómo era de esperarse, interviene de manera negativa en las investigaciones del Enmascarado de Plata al tratar de ayudarlo, incluso se hace pasar por El Santo.

La visión futurista, si así se le puede denominar de la ciencia ficción que abanderaban las cintas del luchador, proponen desde aquellos años la existencia de robots clones de personajes que intentaron matar al Santo y es ahí donde surge el clon de Capulina, conflicto que da nombre a la película.

Pero no solo Santo fue un luchador espía, también Blue Demon consiguió ese logro, en el mismo año de 1968, bajo la dirección de Emilio González Murier, filma “Blue Demon destructor de espías”.

Se trata de un largometraje en donde el luchador de máscara azul tiene que aniquilar a una organización delictiva que intenta envenenar al mundo con un gas letal, para finalmente conseguir dominarlo y por ende, el Demonio Azul deberá impedirlo.

Acompañado por Carlos East, Maura Monti, Alma Delia Fuentes, Guillermo Zetina y Bruno Rey; Blue Demon aporta su granito de arena al cine de espías mexicano, con este thriller de ciencia ficción, cuyo guión corrió a cargo de Alfredo Ruanova, aunque la historia es del propio Emilio Gómez Muriel.

Una cinta más de luchadores que se dedicaban al espionaje es “Neutrón contra el Doctor Caronte”, que fuera protagonizada por Julio Alemán, de quien más adelante ampliaremos la información sobre su aportación al cine des espías mexicano-, dirigida por Federico Curiel en 1963.

El filme narra cómo Neutrón, un enmascarado, salva al mundo de las malévolas garras del crimen internacional, cuando el doctor Caronte es secuestrado por el agente extranjero Leblanc para quitarle la fórmula de la bomba de neutrones, pero sus autómatas al mando del enano Nick lo vencen. En desquite él revela que Jaime es Caronte y éste se suicida. La fórmula desaparece y se desata una trama un tanto predecible que culmina, como debería, es decir, con la victoria de Neutrón sobre el crimen organizado.

Fuera de los luchadores, el eterno Chabelo (Javier López), acompañado de su inseparable amigo Pepito (Martín Ramos Arévalo) nos ofrecen una visión diferente del cine de espías, con la clásica “Chabelo y Pepito detectives”, donde los personajes del cine infantil se vuelven espías, para infiltrarse en una banda de secuestradores de niños y buscar detenerlos.

Dirigidos por José Estrada, en una cinta de 1974, Chabelo se ve inmiscuido con un grupo de secuestradores que hipnotizan a los niños con juguetes para controlar sus mentes. Al final, la cinta ralla en el surrealismo puro –más que en la ciencia ficción-, cuando los niños llegan a la fábrica de juguetes, en donde se enteran que los secuestradores son de otro planeta.

Como prácticamente todas las aventuras que Chabelo vivió en el cine, es una producción de Alameda Films y los Estudios Churubusco Azteca.

Al final se queda el personaje más relevante –desde mi perspectiva- del cine de espías mexicano. Personificado por el gran Julio Alemán, quien consiguió darle un rostro latino al traje de etiqueta de James Bond, con sus características sajonas pero con espíritu latinoamericano, Alex Dinamo es el rey de los agentes secretos mexicanos.

A “René Cardona Jr., quien inspirado por las películas de James Bond, y sin miedo al ridículo, se le ocurrió el invento de un agente secreto al estilo del encarnado por Sean Connery, pero en versión fogosamente latina” y ahí surge el mito de Alex Dinamo, firme y elegante como su heredero de glorias (James Bond), pero irónico en su discurso.

A pesar de que el personaje, copia fiel del 007, pero con destellos personales, impuestos por el trabajo histriónico de Julio Alemán, tenía mucha tela de donde cortar para más películas, solo se filmaron dos: “Peligro …! Mujeres en acción” (1969) y “SOS Conspiración Bikini” (1967).

La primera, (“Peligro ! … Mujeres en acción”) es una cinta bien lograda, con presupuesto por encima del promedio de las películas que se filmaban en América Latina en aquellos años.

En cuanto al argumento, el filme es muy concreto, busca concentrarse en los detalles visuales y para ellos, presenta a un grupo de hermosas mujeres que corren con la responsabilidad de luchar en contra de una organización criminal, claro está, apapachadas por el gran Alex Dinamo.

La producción, dirigida por René Cardona Jr., que fue filmada en Ecuador, Puerto Rico y Florida, está bastante redonda, con tomas aéreas y bajo el agua, un barco de verdad, camión y coche de lujo, al más puro estilo de James Bond, que son destruidos para consumar el argumento de la película.

En “SOS Conspiración Bikini” (1967), Alex Dinamo se encarga de desmantelar a la organización terrorista más grande y fuerte de América Latina, integrada por mujeres hermosas, que aparentemente está reunida en un hotel de Quito Ecuador para realizar una convención sobre ropa de moda para playa, cuando realmente están reunidas ahí para concretar sus planes criminales.

En este filme, también dirigid por René Cardona Jr., Julio Alemán comparte pantalla con personalidades de la talla de Sonia Infante, Sonia Furió, Roberto Cañedo y Noé Murayama, entre otros.

La trascendencia del personaje materializado por Julio Alemán, tuvo un alcance impresionante, pues Alex Dinamo tuvo tal éxito, que incluso se produjo un cómic en la época, donde se narraban las aventuras del espía latinoamericano más famoso del cine.

Tan heterogéneo en personajes como en objetivos y temas, el cine de espías mexicano marcó diversos momentos de la historia de nuestra industria del séptimo arte.

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